De Catar a Córdoba: La noche que me convocaron para llevarle yerba mate a un príncipe

Hay mensajes que te cambian la rutina de un segundo a otro. Una noche cualquiera, el teléfono sonó con una propuesta inesperada y desafiante: me convocaban de urgencia para viajar al día siguiente a una localidad cordobesa y presentar nuestra yerba mate frente a una visita de honor internacional.

¿El destinatario? Nada más ni nada menos que Nasser Al-Attiyah, príncipe de Catar, leyenda del automovilismo mundial (cinco veces campeón del Rally Dakar) y un reconocido apasionado de la cultura del mate.

Un encuentro con la generosidad y la tradición

A la mañana siguiente pusimos rumbo a Córdoba con todo listo. Al llegar, nos encontramos con él y todo su equipo de trabajo, quienes nos recibieron con una amabilidad, humildad y calidez humana realmente memorables.

Nasser no solo consume mate de manera habitual en sus competencias y viajes por el mundo, sino que reconoce públicamente cuánto valora nuestra tradición argentina. Poder hablar de igual a igual sobre los secretos de la yerba mate, los distintos estacionamientos, los perfiles de sabor y el ritual de cebar fue una experiencia sumamente enriquecedora.

Como gesto de hospitalidad y en representación de nuestro patrimonio artesanal, le entregamos un mate grabado y trabajado especialmente por un talentoso orfebre cordobés, junto con una selección de nuestras mejores yerbas.

El honor de ser la voz de nuestra cultura

Como sommelier de yerba mate, ser convocada para una visita de esta magnitud representó un verdadero honor profesional y personal. Ver cómo una tradición que nació en nuestra tierra traspasa continentes y une a un príncipe catarí con las sierras cordobesas alrededor de un mismo recipiente es la prueba de que el mate no es solo una bebida: es un puente cultural, un símbolo de fraternidad y un gesto de respeto.

Guardó este recuerdo no solo como un logro en mi carrera, sino como un recordatorio de que cuando trabajamos con pasión, respeto y conocimiento por lo nuestro, las fronteras simplemente desaparecen.

¡Gracias por seguir acompañándome en cada paso de esta aventura!