Del living de casa a la fábrica: Emprender entre mamaderas, sueños y hebras de té

Si hay algo que caracteriza a los grandes proyectos, es que nacen de la pasión y de la necesidad de encontrar un refugio propio. El nuestro no fue la excepción.

Hoy abrimos las puertas de nuestra fábrica propia, contamos con todos los registros nacionales de RNE y RNPA, e incluso logramos la certificación de la FDA de Estados Unidos para exportar nuestras infusiones. Mirar esos certificados colgados en la pared me llena de un orgullo indescriptible, especialmente cuando recuerdo cómo empezó todo.

El punto de partida: Entre infusiones y mellizos

Nuestra historia de producción no empezó en un parque industrial ni en una planta procesadora. Empezó en el living de la casa que alquilábamos.

En aquel entonces, el té era mi hobbie, mi momento de desconexión y mi forma de crear. Pero todo ese proceso creativo no ocurrió en un contexto de calma absoluta, sino en pleno lío hermoso de la maternidad: mientras criaba y maternaba a mis mellizos cuando eran bebés.

Entre mamaderas, horarios de sueño cambiantes, cochecitos dobles y pañales, buscaba cada espacio libre para pesar flores, probar combinaciones de hebras y diseñar las primeras fórmulas. Lo que para muchos podía parecer una locura, para mí era el motor diario. Maternar y emprender al mismo tiempo me enseñó a ser eficiente, resiliente y a ponerle un amor multiplicado a cada detalle.

Cuando el hobbie se convirtió en profesión

Poco a poco, lo que nació como una búsqueda personal y una pasión de entrecasa empezó a crecer. Las tazas compartidas con amigos se convirtieron en pedidos, los pedidos en clientes fijos, y la necesidad de profesionalizarnos nos llevó a dar saltos gigantes.

Pasar del living de casa a montar una fábrica con habilitaciones de nivel internacional exigió un esfuerzo enorme, estudio, inversión y un compromiso inquebrantable con la calidad y la inocuidad alimentaria. Pero valió cada segundo: mi hobbie se convirtió en mi trabajo y mi trabajo en el vehículo para alcanzar metas que jamás imaginé.

Sueños que cruzaron fronteras

A veces me detengo a pensar en todo lo que este camino me regaló. Maternar y construir esta empresa me demostró que no hay límites cuando se trabaja con constancia y convicción.

El té no solo me dio un sustento y una profesión; me permitió cumplir sueños que parecían inalcanzables, como viajar a Estados Unidos como sommelier, posicionar nuestro producto en ferias internacionales y abrir canales de exportación.

A vos, que estás del otro lado disfrutando de una de nuestras tazas, quiero decirte gracias. Porque cada vez que elegís nuestras infusiones, estás apoyando esta historia que empezó en un living familiar y que hoy no tiene techo.